Google+
Valor Soja »Actualidad, Agricultura

Tipo de cambio indecididamente bajo: manual de instrucciones para empobrecer a una economía

Porqué es importante controlar a la inflación.
Tipo de cambio indecididamente bajo: manual de instrucciones para empobrecer a una economía

El tipo de cambio es un sistema de premios y castigos. Cuando es elevado se favorece a los exportadores, quienes, atentos a las oportunidades presentes en los mercados del orbe, aprovechan para hacer negocios al tiempo que generan divisas.

Exportar es jugar –más allá de que uno sea titular o suplente– en las ligas mundiales. Nos hace forzosamente más inteligentes. Importar insumos y tecnología es caro: el premio también es para aquellos que puedan elaborar aquí lo que puede traerse de afuera.

Cuando el tipo de cambio es decididamente bajo el premio es para los importadores. Las oportunidades que se presentan con un tipo de cambio alto son, en este caso, una amenaza, porque cualquiera puede traer aquí cualquier cosa producida en naciones en las cuales los derechos laborales y ambientales son literatura de ciencia ficción. Los trabajadores que aún conservan su empleo –recuerden los ‘90– experimentan una fiebre consumista al tener acceso a una oferta enorme de bienes. Las empresas pueden equiparse con tecnología importada a precios muy convenientes. Pero el mercado interno tiene un límite y se empobrece de manera progresiva.

La tercera alternativa es establecer un tipo de cambio bajo pero por impericia. Es decir: un tipo de cambio que, si bien inicialmente fue elevado con el propósito de poner a funcionar a la máquina generadora de divisas, con el tiempo termina siendo bajo por efecto de una inflación creciente. En este caso el poder de compra de los trabajadores no mejora. Pero tampoco lo hace la competitividad de las empresas con capacidad exportadora. El tipo de cambio indecididamente bajo implementa lo peor de los dos primeros sistemas.

Existen dos caminos para que un tipo de cambio indecididamente bajo pase a ser de nuevo efectivamente elevado. El primero es que profesionales calificados implementen una política de metas de inflación (tal como hacen nuestros vecinos Brasil y Chile). El segundo es distorsionar los precios relativos para intentar beneficiar a los principales sectores exportadores. Esto implica promover que los participantes más débiles de una cadena de valor “subsidien” a los más fuertes. Semejante medida, si se aplica de manera sistemática, puede terminar “quebrando” a toda una cadena de valor agroexportadora (averigüen qué pasó con los frigoríficos y los molinos harineros), porque los eslabones más débiles, luego de ser exprimidos hasta el cansancio, terminan hartándose o fundiéndose.

Con un solo tipo de cambio todos los jugadores saben que la pelota no puede tocarse con los brazos. Si el equipo necesita algún refuerzo, existen diversas opciones para mejorar su performance. Pero las reglas de juego en el campo son iguales para todos. En cambio, a medida que se distorsionan los precios relativos para introducir tipos de cambio diferenciales, llega un momento en el cual algunos jugadores de fútbol pueden terminar pareciendo de rugby, mientras que otros sólo pueden pegarle a la pelota con un palo de jockey.

Otro inconveniente del tipo de cambio indecididamente bajo es que se abaratan de manera notable los bienes importados. Una manera de impedir eso es bloquear o restringir las importaciones (con todos los descalabros que eso implica). Y si eso no es suficiente se puede intentar monopolizar el acceso a las divisas (medida no recomendable porque puede derivar en un desdoblamiento cambiario de hecho que podría perjudicar al sector inmobiliario). En cualquier caso, implementar un tipo de cambio bajo y decirle a la gente que no puede importar (o viajar: lo que se viene), es algo tan poco recomendable como pasar películas pornográficas en un convento.

Si usted vive en un país agroexportador que produce bienes súper demandados en el mundo, pero que cuenta con un tipo de cambio indecididamente bajo, tiene que saber que pueden empezar a ocurrir cosas raras, tales como el hecho de que empiecen a escasear divisas o que el déficit turístico (divisas ingresadas por extranjeros menos divisas gastadas por argentinos en el exterior) supere los 4500 millones de dólares en apenas seis meses.

Sin embargo, más allá de los avatares de la coyuntura, la clave está en responder –con absoluta sinceridad– tres preguntas. Las primeras dos son importantes. La última es crucial. ¿Está intacta la capacidad exportadora? ¿La demanda internacional de los bienes producidos sigue activa? ¿Vamos a implementar las condiciones necesarias para premiar a los generadores genuinos de divisas?

Ezequiel Tambornini

No TweetBacks yet. (Be the first to Tweet this post)

El mes en imágenes

La ministra de Agricultura de Brasil aseguró que “nuestro mayor problema aún está en el Mercosur”El Servicio Meteorológico Nacional alertó que la proyección del escenario de restricciones hídricas se mantiene hasta febreroCerdos estadounidenses: el gobierno argentino logró salvar del desastre al sexto producto de exportación más importanteCambio total en el mercado de girasol: por primera vez la exportación argentina de alto oleico superó a la de aceite convencionalMuy difícil resistirse: la industria manicera ofrece este año arrendamientos por 1000 u$s/haBienes Personales: inversores con campos en Uruguay podrían llegar a pagar hasta un 10% de su valor durante la presidencia de Alberto FernándezEn el comienzo del año el ingreso de agrodivisas cayó casi un 30%: ningún otro sector puede reemplazar el aporte del campoMañana se esperan tormentas intensas en la zona pampeanaMercado angurriento de buenas noticias: esta semana subió el maíz al conocerse una suba del 3% del stock de vientres en EE.UU.Desabastecimiento de manteca en Buenos Aires: el cambio climático finalmente llegó a las góndolasLos dólares que ingresó Claro por las frecuencias 3G y 4G equivalen a tres semanas de recaudación anticipada de retenciones agrícolasRetenciones segmentadas y evitar que el precio de los alimentos esté atado al dólar: eje del plan de propuestas que el PJ entregó a Alberto FernándezInundaciones: quedan menos de dos meses para usar los 500 millones de pesos del Fondo de Emergencias AgropecuariasSequía histórica en Nueva Zelanda: buena parte de los dólares que busca el gobierno están en el mercado de lácteosAdiós Venezuela: se derrumbaron las exportaciones argentinas de pollos al no poder ingresar a los principales mercados mundialesMás del 22% del área argentina de trigo registra pérdidas de rendimiento irreversibles por restricciones hídricasEl gobierno macrista subsidió a las corporaciones productoras de gas con 43.000 M/$: pero el sector lechero recibió apenas un 2% de esa cifraDemasiado caros: en lo que va del año la Argentina fue el único país del Mercosur que registró una caída en la exportación de carne bovinaConcentración potenciada: sigue profundizándose el abismo económico entre tambos grandes y chicosLa competitividad cambiaria de la lechería argentina descendió al nivel vigente a fines de 2015El sueño alcista duró poco: operadores especulativos comenzaron a liquidar posiciones compradas en maízComenzaron a diseñar un sistema de indicadores ambientales para agricultura, ganadería y lecheríaBolsonaro es el nuevo presidente de Brasil: legisladores de la “bancada ruralista” quieren reformular el Mercosur para “garantizar igualdad de condiciones entre los socios”Con el combo integrado por el planchazo del precio del maíz más los altos costos de fletes llegó la revancha para los planteos ganaderos extrapampeanosEl subdesarrollo argentino habita en el pensamiento primario de sus líderes políticosClink caja: en abril el gobierno recaudó más de 450 millones de dólares por retenciones anticipadas de harina de sojaMemoria: a esta altura del año de la última gran sequía Cristina ya había decretado el diferimiento del pago de anticipos de Ganancias para productores afectadosTrump decidió reflotar la “guerra comercial” al anunciar un arancel del 25% para productos tecnológicos chinos: provocó una caída del valor de la soja en EE.UU.